Los Municipios rurales: Gobernanza e ingenio Local ante la crisis.

Oportunidades de empleo verde y los nuevos escenarios de la PAC

El 18 de noviembre la Comisión Europea ha realizado un Comunicado oficial con las bases para la PAC 2013-2020. La principal novedad que se vislumbra es la posibilidad de incluir medidas que aproximen e integren a pequeños productores y consumidores, algo así como Grupos de Acción Local que faciliten la comercialización en ámbitos locales o provinciales de productos agroecológicos.

En este nuevo escenario la gobernanza municipal puede contribuir con una doble aportación fundamental: Contribuir a la una crear una nueva cultura agraria, fomentando los huertos de ocio y el compostaje de residuos como escuela y semillero de iniciativas de agricultura ecológica, y al tiempo dinamizar grupos de consumo locales o intermunicipales. A esto es a lo que se denomina “sinergias” (trabajos convergentes).

Para ello el itinerario y la hipótesis que nos planteamos es que los Ayuntamientos puedan dinamizar un banco de suelos municipales o privados infrautilizados, fundamentalmente en los propios cascos o en su entorno, para que los vecinos, asociados o dinamizados por los animadores o agentes de desarrollo, pudieran ajardinar iniciándose en la agricultura orgánica, compostando residuos y produciendo localmente alimentos. Hay recorrido para generar al mismo ritmo de crecimiento que en los pasados dos años de crisis 50.000 nuevos empleos en agricultrua ecológica entre 2013 y 2020. La reforma de la PAC parece que fomentará los contratos entre pequeños productores y grupos de consumidores. Esto será una oportunidad que la gobernanza local más audaz y consciente de la necesidad de combinar austeridad con ingenio, no puede desperdiciar: dinamizar mercados (oferta y demanda) locales.

El papel de los Ayuntamientos como dinamizadores de mercados o grupos de producción y consumo es una de las posibilidades que se pueden incorporar a las agendas de los Municipios. Ayudar a explorar estos nichos de empleo y contribuir a aumentar los intercambios y flujos económicos internos es parte clave de los procesos de desarrollo locales.

El cubo de la basura combinado con los solares o fincas abandonadas para uso constructivo o agrario, son una fuente de riqueza local infrautilizada. Repensar los “residuos” y los “solares” puede ser parte de una agenda municipal comprometida. Con una economía casi “decrecimiento” toda sustitución de importaciones (de petroleo para fertilizantes, o incluso de alimentos) y todo aumento del consumo interno (de compost o de alimentos) constituye una exploración necesaria.

A diferencia de los residuos de envases que precisan un tratamiento centralizado comarcal o provincial, los residuos orgánicos puedan valorizarse y aplicarse localmente. El compostaje de residuos urbanos y agroganaderos para posterior uso agrícola (reduciendo el coste y uso de fertilizantes de derivados del petroleo) es una de las medidas que entendemos que podría tener más potencial sinérgico: la recogida, tratamiento y eliminación de los RSU orgánicos, sean domésticos o de jardinería, puede suponer a los Municipios un coste de entorno a 50 € tn; por su parte el precio de mercado de una tonelada de compost (en Andalucía donde hay una notable demanda y un incipiendo mercado de composta) se situa entre los 30 y los 60 € aproximadamente. Esto significa que podríamos construir un escenario de doble ahorro de coste tanto de la eliminación de residuos como en la compra de abonos (para jardinería o agricultura). Esto supone un margen de riqueza potencial de entorno a los 90 € por cada Tn de compost generado con residuos orgánicos domésticos y de jardinería urbana. Es una cifra suficiente como para ser explorada procurando activar nuevas ocupaciones o consolidar empleo municipal, hacer más eficiente el gasto publico e incluso contribuir al ahorro energético. Este es el enfoque que Maxneef denomina de satisfactores sinergicos (con una misma actividad resolver varias necesidades: eliminar residuos y producir abonos) y que el Clud de Roma denomina Factor 4 (producir el doble reduciendo a la mitad los gastos). El objetivo es reducir gastos procurando aumentar ingresos o al menos generando oportunidades de crear riqueza local.

Hay dos grandes escenarios para la gestión local del compost como satisfactor sinérgico en el desarrollo local:

  • Se mantienen costes generando oportunidades de actividad (asociativa o autoempleo). El Ayuntamiento paga el coste actual de la eliminación a un promotor local en función del volumen de RSU orgánicos que pueda gestionar, y estos promotores transforman y vende el compost resultante a privados o al ayuntamiento (reduciendo la importación de fertilizantes o abonos). Esto podría situar el ingreso bruto por tn de compost entorno a los 90-100 € manteniendo los costes actuales para el municipio.
  • Se reducen los costes manteniendo empleo municipal y/o voluntariado agroecológico. El Ayuntamiento se ahorra el coste de la eliminación del residuo orgánico bien con personal propio (disponible al reducirse las partidas de ajardinamiento o mantenimiento) fomentando el voluntariado ambiental, o bien negociando con un pequeño promotor social la gestión del mismo vinculado a la cesión de terreno para huertos en que aplicar el compost resultante.

El ahorro incluyendo el embellecimiento ajardinamiento hortícola de un espacio urbano municipal se podría situar entorno a los 90-100 € por tn de basura, y otro tanto por los alimentos autoproducidos.

En este segundo escenario el ayuntamiento se reduce el coste de eliminación del residuos orgánico, y la compra de abono. En el caso de cesión del residuo orgánico urbano los voluntarios locales estos producen alimentos iniciando un potencial itinerario de autoempleo agricola o incluso de venta de compost para la agricultura o jardinería local.

Un gobernanza de bajo coste y alta sinergias seria:
  1. un sistema de compostaje gestionado desde el voluntariado vecinal, ambiental o agroecologico con
  2. el apoyo de algún técnico y empleado municipal y
  3. vinculando la composta obtenida a la aplicación en huertos de ocio o comunitarios en
  4. suelos cedidos por los Ayuntamientos para
  5. su ajardinamiento participativo.

Las pequeñas inversiones que se requirieran podrían solicitarse a GAL o GDR (como medidas claramente innovadoras) introduciendo en la agenda de estas estructuras de participación de FEADER este tipo de retos y herramientas de altas sinergicas, sirviendo de escuela y semillero de una nueva y eficiente forma de producir alimentos y generar mercados locales.

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