“En cualquier pueblo de España se puede recuperar la tierra, solo se necesita mucha voluntad política” con esta afirmación terminamos la conversación con el alcalde de la localidad pacense de Mengabril, Lorenzo Garrido. Mecánico de profesión, desvinculado de la tierra por su trabajo, pero sin olvidar los productos que comía de las cosechas de sus mayores, y preocupado y empeñado en que sus hijos y vecinos coman sano.

Después de unos primeros años en la alcaldía, y abordadas las cuestiones básicas de servicios para su pequeña localidad de 470 habitantes próxima a Don Benito; Lorenzo y su equipo en 2014 se plantearon realizar algo diferente, innovador para su municipio. Diferente pero basado en sus raíces y señas de identidad. En un pueblo conocido como “villa de los ajos” y donde por todo el entorno se siente el trabajo de la agricultura intensiva, en plena comarca de Vegas Altas y a orillas del rio Ortiga, la innovación se denomina Ecortiga.

Recuperar una finca municipal de 5 hectáreas, retirar escombros y dedicarla a la agricultura ecológica, en uno de los entornos más productivos del regadío de la provincia de Badajoz, donde predomina el monocultivo y mecanización, sin duda hace cinco años era algo totalmente diferente para Mengabril. Que el proyecto fuese generado, desarrollado y gestionado por el propio ayuntamiento, aumentaba considerablemente el reto de innovación.

Con el esfuerzo de muchos ciudadanos voluntarios, la finca fue tomando forma, e incluso con el objetivo de ser certificada para la producción ecológica. De las cinco hectáreas, la mitad se ofrece como huertos sociales (100 m2 por familia) y otra parte como huertos más extensos para el emprendimiento con unas condiciones favorables de pequeña renta anual que incluye: disponibilidad de agua de riego, uso de almacenes y albergue, asesoramiento y acompañamiento municipal, especialmente importante para la comercialización.

¿Y la otra mitad?… pues es la base de la sostenibilidad económica que este proyecto necesita, y más para un pequeño municipio carente principalmente de recursos financieros. Dos hectáreas se dedican al cultivo del espárrago ecológico, cultivo que genera una importante producción ahora ya con cuatro años en pleno rendimiento que además de ingresos, da trabajo a tres personas durante los tres meses de temporada. Un invernadero de 1000 m2, ahora alquilado a una empresa de semillas, el huerto municipal, y un huerto escolar que cuenta con árboles apadrinados por los niños del pueblo.

Uno de los elementos clave del éxito es el apoyo y gestión municipal en la propia comercialización, la instalación del “tenderete municipal” ubicado en el mismo pueblo en el paso principal de la carretera y donde además de los vecinos, paran a comprar cada vez más un mayor número de personas. “Ahora, antes de venir había hasta seis coches llevándose melones, sandías y buenos pedidos… lo vendemos todo, todo lo que nosotros criamos, más los productos de algunos emprendedores” me confiesa Lorenzo. Gestionado por dos autónomos el tenderete da empleo para atender el puesto e incluso para ofrecer un servicio a domicilio a los núcleos cercanos y “a la gente mayor del propio pueblo”.

“La apuesta fue un poco arriesgada, sin duda, pero quería hacer algo diferente, además aquí casi todas las casas tienen su huerto y era un poco como competir con nosotros mismos”. Después de estos cinco años, la producción de Ecortiga está llegando a un número mayor de hogares de la zona. Pero quizás más importante sea el cambio que está suponiendo en la manera de cultivo “que la gente vuelva a lo de antes, a los productos de aquí y por supuesto que no tengan veneno”. Son menores, pero no por ello menos significativos, los casos de emprendimiento que se han criado en Ecortiga, algunos incluso ya no están aquí sino que “se marcharon para otro sitio”.

Ecortiga es una apuesta municipal agroecológica que ha situado a Mengabril en el mapa, que recibe numerosas visitas de gente interesada, que genera impacto directo en los bares y comercios del pueblo, e incluso en la única casa rural existente que ofrece un menú totalmente km0.

La preocupación mayor de Lorenzo es que el proyecto sobreviva al actual y renovado equipo de gobierno, que no sea eliminado por revanchas políticas. Para ello el reto está en conseguir alcanzar un consenso por encima de las críticas personalizadas.

Sin duda compartir su experiencia e inquietudes con otros municipios agroecológicos en la Asociación Red TERRAE , es un elemento clave, “no encontramos por aquí mucha gente que quiera introducirse en el cultivo ecológico, pero lo que hay que hacer es ampliar el conocimiento e involucrar a más personas en los proyectos agroecológicos” y en esto es clave el trabajo con Red TERRAE y “nosotros vamos a contar nuestra experiencia a cualquier pueblo”.


Este artículo se publica en la Revista Agricultura Ecológica en el contexto de colaboración entre la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) y la Asociación Intermunicipal Territorios Reserva Agroecológicos Red TERRAE.

 

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